La educación y la red

¿Tiene sentido habitar la red?

A estas alturas del proceso ¿alguien se atreve a decir que no? Me reconfiguro la pregunta: ¿Qué sentido tiene no habitarla?

Con este breve viaje, puedo recapitular algunas palabras clave: accesibilidad, experiencia, conexión, flexibilidad, a las que por sugerencia de Cristóbal Suárez se agrega el entorno sociocultural (¿será  la sociedad del conocimiento?).

El sentido de habitar la red lo da su propio fin, mismo que no tiene una definición propia, se construye y re-construye diariamente, cada usuario y comunidad le da un significado. Sea para efectos lúdicos, comerciales, informativos, educativos, de identidad, la red es como una capa invisible que envuelve al globo terráqueo y a través del cual viajamos por el mundo y nos comunicamos con él. Quien no habita un espacio en la red, literalmente esta “unplugged”.

¿Qué aspectos sobre el aprendizaje nos invita a repensar?

Al menos dos dimensiones:

La tecnológica, hardware y software, me explico: instalé g+, Twiter, WordPress, Diigo, en la computadora de mi oficina, en la lap-top, la Tablet y el celular, perdí la dimensión del tiempo y espacio virtuales, las plataformas en unos equipos en español y en otros, por más que le busqué solo en inglés; en unos las notificaciones llegaban más rápido que en otros, por si fuera poco, relacionados con dos cuentas de correo distintas y, por supuesto diferentes contraseñas; sin tomar en cuenta que iniciaba un documento (borrador) en Word, y al pasar de un equipo a otro, involucraba al Dropbox, o el e-mail. ¿Es o no un aspecto sobre el aprendizaje a repensar –al menos en mi? –Simplicidad, practicidad.

La metodológica ¿ahora resulta que mis cursos en Moodle acaban siendo mi zona de confort? Me está costando trabajo imaginar todas esta plataformas como mediadoras de mi actividad docente, me explico: si el énfasis de mis cursos están centrados en un proyecto semestral, de veras me quiero imaginar cómo ir más allá de foros de discusión, chats, consultas en línea, videoconferencia. Debo aclarar que no pierdo de vista aquí, el valor de los entornos socioculturales, ni ese asunto de los flujos en la escuela-nodo. Mucho menos los sugerentes títulos de las lecturas de nuestros mentores del CAR. Ya que vaya digiriendo esto –yo y mis preguntas- podré pisar el territorio que le preocupa a Pilar Zermeño: los alumnos (¿y los profes de asignatura ‘apá?). En fin ¿Es o no un aspecto sobre el aprendizaje a repensar, al menos en mi? –Flexibilidad, accesibilidad.

¿Qué nos permite mirar sobre el aprendizaje?

Lo que alcanzo a mirar con esperanza, superados los intentos de dilemas-problema descritos, (¿se me podrá tomar a cuenta del Escenario 3?) pienso por ejemplo, en la posibilidad de incrementar la incidencia social de los beneficios que puede producir el conocimiento aplicado en las diferentes desempeños profesionales, en procesos de actualización permanente a través de redes y nodos; sin la red, lo global, lo interdisciplinar, lo holístico, no serían tanto. Mirar sobre el aprendizaje ¿debería referir a competencias? ¿Será una la gestión del conocimiento?

¿Qué nos dice sobre los modos de aprender, sobre lo que es necesario aprender hoy, sobre los tipos de aprendizaje?

Me parece que en la mira este proceso está el formar y consolidar comunidades de aprendizaje, que implica transformar nuestras prácticas para incorporar a las tecnologías de información y comunicación, esto implica desarrollar habilidades para gestionar la información, interactuar y relacionarse con personas y grupos a través de múltiples plataformas interconectadas.

¿Qué se está moviendo en la red respecto de la educación?

Una reflexión / discusión, desde muchos enfoques sobre formas y sentidos del hacer educación en la red, literalmente enredados. Aquí no me queda más que agregar otra palabra clave: intercambio, lo que produce la red es el intercambio, creo que lo que se mueve tiene que ver con prácticas de intercambio para generar – expandir conocimiento.

¿Cómo puede ser replanteada la formación a la luz de todos estos planteamientos?

Las relaciones / interacciones entre personas y grupos, por medio de plataformas mediadoras de éstas me parecen la base del replanteamiento.

¿Cómo se transforman las instituciones educativas, incluida la universidad?

En palabras de Suárez, “como parte –nodo- de una red de implicaciones de alcance global”.

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Pensar en la Red

¿Con la red, cambia el modo de aprender?

Es indiscutible que con la red ha cambiado el modo de aprender: las formas de indagar, de comunicarnos, de entretenernos, de informarnos; también la forma de relacionarnos con la tecnología: dispositivos móviles que nos mantienen en contacto permanentemente, señales de conexión en lugares públicos. La red ha democratizado el acceso al conocimiento -cada vez más accesible a más personas-.

La pregunta sobre el modo de aprender me recordó libro “Los bárbaros: ensayo sobre la mutación” de Alessandro Baricco (2008). Dice que conocer lo que está en la red no es el saber, que en el 95 % de los casos es para recibir o enviar correos y emplear motores de búsqueda (yo agregaría también a las redes sociales).

Establece que los creadores de Google -con la intención de “hacer accesible toda la sabiduría del mundo: accesible a cualquiera, de una manera fácil, rápida y gratuita”- (P. 101) pusieron énfasis en los vínculos (links) que ayudan a calibrar el valor de una investigación de acuerdo con el número de citas que se hagan de ella en otras investigaciones, encontraron un algoritmo complejo que calcula los vínculos que se entrecruzan. “En la web el valor de una información se basa en el número de sitios que os dirigen hacia la misma.” (P. 108) Cuando alguien busca una palabra o un grupo de palabras se encuentra con una lista infinita de la que solo leerán las tres primeras páginas, y con esto les bastará para encontrar el sitio web que necesitan. El valor de una información se basa en el número de sitios que llegan hacia ella y en la velocidad con que llegan a ella. En palabras de Baricco, “Lo que nos enseña Google es que en la actualidad existe una parte inmensa de seres humanos para la que, cada día, el saber que importa es el que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes”. (P. 110)

Finalmente, “el modelo Google” de conocimiento y comunicación me sugiere pensar que el modo de aprender, desde la perspectiva de la generaciones mutantes de Baricco, tiene énfasis en la “experiencia de aprendizaje” que moldea comportamientos del tipo: “encuentra rápidamente lo que buscas; navega acelerada y sencillamente por experiencias breves, pero intensas; no importa la comprensión, sino la experiencia; déjate llevar, el camino importa más que el rumbo o el puerto de llegada, o mejor, no hay puerto de llegada, hay movimiento”.

Les comparto una breve entrevista con Baricco:

http://www.youtube.com/watch?v=W8_mB3tF-HQ

¿La abundancia es importante?

Según la RAE (Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe), abundancia significa: “Gran cantidad de algo”. Con referencia a la abundancia de información o de recursos informativos, mientras más fuentes o recursos estén disponibles más posibilidades tenemos para conocer datos, puntos de vista, enfoques. Además en tiempo real, la velocidad de transmisión de datos es cada vez mayor ¿quién no recuerda nuestros tiempos de estudiantes cuando llegaban las nuevas ediciones de libros varios años después de la edición original en otro idioma? Pero esto también tiene riesgos ¿cuánto tiempo podemos dedicar para reflexionar sobre lo que leemos? La abundancia de información implica desarrollar la habilidad para saber seleccionar. ¿Será la era de la curnocopia digital?

Les comparto un artículo de Eduardo Mangarelli, Director de Tecnologías de Microsoft para Latinoamérica publicado hace un año que aborda consideraciones que me parecen importantes sobre este tema:

http://pro-universitarios.com/tech/la-abundancia-de-informacion/

¿Buscar las fuentes opuestas, tiene sentido?

Asumiendo que significado es sinónimo de sentido, como académicos, no podemos perder de vista los contrastes, considerar diversos ángulos, formarnos una opinión de cualquier tema de tal forma que, un conjunto de información sea significativa para establecer una posición personal, hacer un ensayo, debatir, innovar. ¿Me pregunto si este tema pretende enfocarnos a obtener la información adecuada en el momento oportuno? Y, considerando lo escrito el líneas arriba ¿dotados de habilidades para usar métodos y herramientas para hacerlo profesional y éticamente? ¿Capaces de adaptarnos a los cambios rápidos en el comportamiento de los mutantes a los que se refiere Baricco?

¿Cómo entender el aprendizaje? ¿Qué es y en qué consiste aprender en red?

Con todo lo anterior, se me dificulta contestar por separado estas dos preguntas.

Recapitulando: Dejando de lado las implicaciones de los procesos de aprendizaje, en lo específico la palabra que gira con mis ideas se llama “conexión”, de información, de personas/grupos y de recursos informativos. ¿Se puede hablar de desarrollar la capacidad para conjugar comunidades y recursos para el aprendizaje? La diferencia del antes y después está regulado por el uso de las tecnologías de información y comunicación que impulsan las conexiones. ¿Será que desde hace algunos años no podemos entender el aprendizaje y el aprender en red sin el uso de recursos y acciones que incentiven conectar-desconectar-reconectar?

¿Cómo definimos ahora el saber?

Otra vez, la RAE define saber como: “Sabiduría, conocimiento o ciencia”. Así que sin dar muchas vueltas al tema, más bien sacando la vuelta a disertaciones educativas o filosóficas ¿se podría hablar del e-saber?

Y de nuevo me gira otra palabra: flexibilidad. Los contextos que venimos descubriendo en esta experiencia de aprendizaje de la mano de CAR, nos ponen en contacto con herramientas tecnológicas que extienden nuestra memoria en espacios virtuales y nos invitan a comunicarnos ágilmente. También nos comprometen a dejar permanentemente en la nube, nuestros testimonios, opiniones, emociones en diálogo con otros que, dicho sea de paso, tal vez nunca lleguemos a conocer. Entonces la cultura, la ciencia, la técnica se convierten en una compleja maraña donde el saber tiene una dimensión colectiva que se acumula en lo que voy ordenando las palabras de esta tarea. Recuerdo los ejercicios de la escuela para hacer resúmenes de lecturas, plasmarla en fichas que ordenadamente las íbamos guardando y las usábamos para una tarea, un trabajo, una exposición; hoy los alumnos responden las preguntas en clase consultado sus smartphones o sus tablets. No necesitan memorizar, necesitan saber navegar en el océano y luego, decidir qué hacer para realizar sus deberes escolares o lo que deseen . ¿Será que se puede definir el saber como la forma de trabajar, comunicar, crear, innovar a través del hipertexto?

El Rock y yo (I)

No me despertéis ruego de ello
Dejad que yo duerma este sueño
sea tranquilo de niño
sea que apeste al roncar de borracho.
Porque queréis molestarme
si quizá yo esté soñando con un viaje alado
sobre un carro sin ruedas
arrastrado por los caballos del mistral,
en el mistral… en vuelo

No me despertéis ruego de ello
pero dejad que yo duerma este sueño,
si es tiempo todavía por el día
cuando los ojos se mojan de llanto,
mis ojos… de llanto

Francesco Di Giacomo

Desde niño la música ha estado presente, no toco instrumento alguno, solo disfruto escuchar, casi todos los géneros, pero mi territorio es el rock y dentro de éste el denominado progresivo que a su vez, tiene varios sub-géneros.

Recuerdo des de mi adolescencia visitar asiduamente discotecas ya desaparecidas como Polifonía (Av. Chapultepec), La Manzana Verde (Pedro Moreno) y el Quinto Poder (Enrique Díaz de León), donde por supuesto compraba “elepés” (años más tarde fue en Mr. CD, que tuvo su buena época), pero mi principal proveedor fue un amigo que tenía una tiendita de discos en Justo Sierra, quién tenía los catálogos de casas disqueras como: Virgin, Polydor, ECM y Arista, elegía los álbumes y con mi pedido y de otros, se iba a Los Angeles a traer los discos, a veces muy buenos, aveces regulares y a veces pésimos.

Mi experiencia musical fue cambiando, al principio era el rock norteamericano, luego fue el británico con grupos que han dejado huella mi vida y en la mi generación (Genesis, King Crimson, Jethro Tull, Emerson Lake & Palmer, Yes, Pink Floyd) todos ellos me abrieron la puerta al mundo fascinante, inagotable del rock de Europa continental.

La música no comercial llega a México a cuentagotas –de cualquier género- y, gracias a la red conocemos, escuchamos y “bajamos” con paga o no, música que es difícil adquirir en las tiendas de discos tradicionales.

Por otro lado, si no podía conseguir discos, inimaginable ir a conciertos, verdadero acontecimiento ver a Carlos Santana en el Auditorio Guadalajara en 1973.

Vivíamos en ese entonces la “Cultura underground”, desde la política, la religión, el comercio, la educación quienes satanizaban los movimientos culturales que ofrecían enfoques y alternativas contestatarias.

Globalización, apertura de mercados, tecnología, renovación en los cuadros de mando de diversas cúpulas de poder, pero principalmente los movimientos sociales y culturales en todo el mundo, hicieron posible que la música –mi música- estuviera más a mano y oído.

En esta historia hay un personaje con quien disfrutaba escuchar, discutir, reflexionar todo lo que el rock progresivo nos transmitía, sesiones interminables para escuchar, sentir y vivir la música.

El progresivo se diversificaba en sub-géneros  y en zonas geográficas y nuestra pregunta era: ¿habrá algo mejor?, y nuestro dilema entender las tendencias en las diversas y constantes fusiones, alquimias del rock con el jazz, folk, clásico, blues, electrónico, psicodélico, experimental. Destacaban los suecos, los húngaros, polacos, holandeses, finlandeses  y, por supuesto los italianos.

En el mundo del progresivo es muy reconocido el movimiento del rock progressivo italiano, por su diversidad y por la forma como desde la década de los 70’s del siglo pasado, produjo grupos y obras inigualables. Tal es el caso de Banco del Mutuo Soccorso (Banco), quien junto con Premiata Forneira Marconi (grupo que cerró con un concierto la FIL dedicada a Italia) y Le Orme, son consideradas los grupos más influyentes de este sub-género.

Y cual va siendo mi sorpresa que a fines del siglo pasado, en 1999, Banco se presentaba en vivo en la Ciudad de México, con toda esta historia, no me lo podía perder, así que como en los viejos tiempos, mochila al hombro, salí en busca de Banco.

Boleto del concierto
Boleto del concierto

La emoción de ver al grupo en vivo es una experiencia que no podré olvidar, y vaya que he estado en concierto de los grandes del rock. El grupo no es muy conocido, es probable que la mayoría de ustedes ni siquiera sabían de su existencia, así que no fue en el Foro Sol o, el Palacio de los Deportes, ni la Sala Nezahualcoyotl (donde por cierto escuche a Premiata), el lugar se llamaba Salón Premier, parecía un centro nocturno y no habíamos más de mil personas.

Por cierto que antes que ellos tocó Jorge Reyes (+) que fue un músico muy reconocido por la fusión que hizo entre el rock y la música prehispánica.

Banco salió al escenario y lo que sucedió será inolvidable, conocía todas sus canciones y de algunas hasta sus letras, el vocalista un cantante de ópera y autor de las letras, gordo y carismático, Francesco Di Giacomo, y el tecladista virtuoso compositor Vittorio Nocenzi, hicieron del concierto una delicia y me hicieron cumplir uno de mis sueños: oírlos y verlos en persona.

Además de la experiencia musical sucedieron dos cosas que renovaron mi sentido de vida: la primera cuando  Francesco Di Giacomo, al introducir mi canción favorita, en ese estado casi de éxtasis personal y colectivo dijo “si tienes un sueño, síguelo toda la vida” y, aunque a veces se me olvida, en los momentos difíciles es una especie de mantra que me anima; la otra fue que antes de empezar el concierto estaban, repartiendo posters conmemorativos y me acerqué a uno de los organizadores para preguntarle si los integrantes de Banco me lo podrían autografiar y me dijo que lo buscara al terminar. Y al terminar lo busqué, me pidió el poster y se lo llevó y minutos después me llamó y me llevó al camerino, los conocí en persona –de carne y hueso- cruzamos miradas e intercambiamos sonrisas ¿qué más podía pedir?

Pueden ver el poster en el O-111.